Historias inéditas que ocurren en pocas horas en la sala de urgencias más grande del suroccidente colombiano  

Por: Natalia Gamboa Serna 

En esta sala se siente y se respira un ambiente tenso, donde no corre más que batas blancas, gorros quirúrgicos, guantes, agujas y alcohol por todos los lados, esto es solo participe de algunas de las historias más caóticas del HUV. 

Hospital Universitario Del Valle, primer hospital público del país, ubicado en la calle quinta de Cali con número 36 y el más grande del suroccidente colombiano. Foto: Cortesía HUV. 

Era lunes 27 de marzo del presente año y estaba amaneciendo, los pronósticos del clima decían que iba hacer un día muy radiante y el sol iba a salir en todo su esplendor, pero estando al interior de la sala de urgencias del Hospital Universitario del Valle, es otra la temperatura que el cuerpo empieza a sentir y lo del día soleado pareciera que solo quedara en la predicción del clima. Esta sala que hace parte del primer Hospital público de Colombia está ubicado en la calle quinta con número 36 de la ciudad de Cali, en el barrio El Sindicato, lugar muy poblado y comercial, ya que al frente del HUV hay una plazoleta de comidas donde es visitado por muchas personas como empleados del hospital para almorzar o pasar tiempo libre.  

En esta sala se reciben pacientes de todas las regiones del país y sin ser más de las 6:00 am llega uno de ellos a urgencias y a la que le corresponde esa emergencia es a Milena Cerón, de estatura baja, pelo negro y ojos negros expresivos, se le notaba el cansancio del trasnocho, aunque su turno ya casi iba a terminar cuando recibe al paciente. “Lo recibí normal, como muchos pacientes que me toca atender de accidentes, estaba muy despierto, golpeado por todos lados, lo entubaron en periferia, porque venía grave, le practicaron unos exámenes y las imágenes de la cabeza y del pulmón se encontraban estables”, relata esta fisioterapeuta que vestía una bata azul. Lo que nunca pensaron después de atenderlo con todos los protocolos es que probablemente estaba borracho, luego de haberlo estabilizado no había hecho si no roncar y estar profundo en un inmerso sueño. El paciente estaba feliz, pues estaba cómodo, con cobija y le habían dado hasta esa hora los dos golpes: desayuno y un buen almuerzo. 

 El anterior caso es unos de los más curiosos que llegan a la sala de urgencias, porque ahí solo arriban pacientes verdaderamente graves de salud, de hecho, en promedio llegan entre 120 a 150 pacientes diariamente y al mes se atienden entre 4.000 a 5.000 pacientes que vienen por diferentes necesidades. Jhon Sandoval es quien da estas cifras, pues es él coordinador de urgencias de la institución, donde también trabaja como cirujano de tórax. Dice que este es uno de los únicos centros capacitados del país para trabajar cualquier enfermedad. 

Otro de los casos que más ha impactado, le ocurrió precisamente a él, pues recuerda que en el país es muy rara la vez que una paciente se sane en 3 días, “en cierto momento recuerdo una paciente que venía desde muy lejos, una zona muy apartada llamada López de Micay, que llevaba alrededor de dos meses esperando una remisión para una valoración de una especialidad médica que solo se puede manejar en ciertas instituciones del país, cuando ella llega casi que todo el tema clínico y médico se le resolvió en 3 días, con la valoración, diagnóstico, tratamiento e indicaciones posteriores. La familia se sorprendió de lo que uno puede lograr y de alguna forma ofrecerle para llegar a su objetivo final que era sanar el cáncer que padecía,” y esa es una de las muchas historias inéditas que el hospital tiene por contar.  

El llevar este uniforme va más allá de curar”, dos de los tantos enfermeros que trabajan en el hospital canalizando la vena de una paciente. Foto por: Natalia Gamboa. 

La tarde descongestiona la sala de urgencias 

La tarde del lunes empieza a liberarse, las horas empiezan a correr y el estar ahí es perder la noción del tiempo, no se sabe si es de día o de noche, pues entrar a la sala de urgencias es sumergirse en un mundo totalmente nuevo para personas que no están acostumbradas a vivir ese ritmo de vida tan diferente y un poco ajetreado. La sala no está tan congestionada como normalmente mantiene, algunos de los médicos empiezan a tener un respiro, donde pueden ir a tomarse un café y dejar de escuchar por un rato él “llegó tal paciente, hay que curarlo, ese paciente tiene un problema adicional, no respira bien, hay que ponerle tal aparato, hay que controlarlo”…., sin embargo tienen que estar pendiente de todo porque es el lugar que mantiene vivo a miles de personas de la región y en cualquier momento esa puerta blanca de franjas grises de la sala se abre de par en par y llega una emergencia. 

En el hospital trabajan cerca de 800 personas directas y aproximadamente unas 2.500 personas de forma indirecta. Edith Andrés Arroyo es unos de los que trabaja de forma directa, él es enfermero del área de trauma y le tocó atender una paciente con un accidente cardiovascular, la diagnosticó con un estado crítico porque entró con infarto agudo de miocardio y aparte, cuando entró, un paro cardíaco, entonces indicó que había que hacerle muchas cosas en un solo momento: “tomar electro, pasarle sonda, ponerle catéter central, canalizar” y así para poder ingresarla a la especialidad que le corresponde, el mencionó esta cómo una historia que siempre recuerda, ya que llevaba muy poquito tiempo en el hospital trabajando y esa historia la llama como “la buena inauguración al HUV”. Para las personas que le preguntan por una anécdota que le haya ocurrido en particular en la sala, siempre dirá esa, pues la vida de la paciente estuvo en sus manos y normalmente agradece a Dios, ya que nunca le había llegado un paciente al borde de la muerte; no obstante, los médicos de ese hospital trabajan en turnos rotativos, entre 180 y 192 horas al mes, entre mañana, tarde, noche y tiempos libres.  

Va llegando el atardecer y se podría concluir que ese lunes 27 de marzo terminó como un día tranquilo en el hospital, no como un Día de la Madre o en las fechas especiales cuando hay eventos en la ciudad, como partidos o conciertos, porque es cuando realmente el servicio de urgencias del HUV colapsa por la cantidad de casos que pueden llegar. 

Es el Hospital más grande del suroccidente colombiano y el más importante de la zona y desde hace un año están colapsados de pacientes, incluso de 7 días que tiene la semana, 5 días cierran la puerta en algún momento del día porque ya no pueden recibir ni un paciente más. En urgencias hay una capacidad de 121 camas, el día 26 de marzo entraron a la unidad de urgencias y emergencias 138 personas de los cuales 115 personas que entraron, 92 eran adultos, 23 pediátricos y de todos los ingresos de ese día 77 pacientes siguen ahí hasta la fecha hospitalizados; aparte de eso, urgencias tiene una alta ocupación por pacientes que están desde hace más de dos meses con problemas sociales y no tienen a donde irse. 

Personas en la sala de urgencias esperando alguna cama para poder ser atendidos debido a la alta ocupación del hospital. Foto por: Natalia Gamboa  

Finalmente, ya la oscuridad recae y se sabe por el reloj que marcaban las 6:00 de la tarde. El panorama cambió un poco de cómo comenzó este lunes, pues de ser un poco ajetreado, con historias para sentarse a oír con una taza de café, pasó a sentirse ese aire fresco y puro que tocan hasta las instalaciones del hospital, llegando así a percibir la tranquilidad de la noche, sin embargo, el profesionalismo de los médicos sigue estando en alerta para cualquier caso que se presente a la hora que sea. Ellos pasan muchas horas ahí sacrificando su tiempo y el de sus familias, pero al final ven la recompensa cuando los pacientes se encuentran sanos y los procesos fluyen, ser médico, va más allá de cumplir con una obligación, de sanar y de conseguir que la integración de una emergencia entre todo el personal médico se logre. La sala de urgencias del Hospital HUV, el sitio que separa la cama hospitalaria de los pacientes con cortinas azules y nunca se mantiene vacío, por más lleno que esté nunca deja de atender ni ayudar a quien llegue y lo necesite…… 

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